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Jueves, 28 Noviembre 2013 04:40

Tecnopolítica: 400 años entre apropiación y empoderamiento

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Vivimos en el cuarto momento histórico de disputa mundial por los medios de comunicación producidos en nuestra era tecnocientífica. La historia moderna y contemporánea de la humanidad ha pasado por cuatro momentos de lucha comunicacional motivados por dos tendencias tecnopolíticas, a saber: 1. La tendencia de apropiación privada y oligopólica de los bienes tecnológicos y 2. La tendencia de empoderamiento ciudadano de las tecnologías de comunicación. Señalo aquí cuatro momentos históricos de disputa: imprenta, radio, televisión e internet. Cuatro momentos históricos y cuatro luchas, tres de ellas con antecedentes históricos, la última, en actual disputa: internet.



Dos tendencias tecnopolíticas que se ubican a su vez en dos escenarios diferenciados de poder. La primera, ubicada fundamentalmente desde intereses privados, luego corporativos, la segunda, siempre ubicada desde la sociedad organizada, comunitaria y ahora en red.

La imprenta encontró su valor de uso social masivo en la primera lucha comunicacional de la época moderna: El combate feudalismo - capitalismo experimentó un centro de lucha comunicacional que fue expandiéndose poco a poco por Europa y luego por el resto del mundo occidental. Las relaciones feudales apuntaron su aparato comunicativo de la época: la iglesia como estructura física de la narración y legitimación del poder, sus estructuras discursivas, el avasallamiento y sus tenazas de poder ideológico-normativo. Por su parte el protestantismo (emergencia de la razón capitalista) logra articular una nueva arma comunicacional de poder expansivo: la imprenta. La historia nos dice claramente quién neutralizó a quién en aquél momento de disputa comunicacional.

La imprenta, nacida en los otrora talleres hackers de la época, pasa de la experimentación al uso social político. Mientras el control monarca garantizaba cohesión social desde la iglesia, la burguesía tendía un nuevo medio comunicativo destinado al sector alfabetizado, luego convertido en sector político encargado de la traducción del código escrito a discurso masivo, oral. La imprenta impulsada en el seno de los hackers liberales de la modernidad se impulsa así como medio tecnosocial de disputa política. En nuestra América, la prensa fundada por las familias emergentes en el contexto de las luchas de independencia, toman para si la nueva tecnología de comunicación, hallando su valor social de poder a favor de la construcción de una nueva época y privilegios.

El mundo contemporáneo trajo consigo el perfeccionamiento del trabajo obrero, el crecimiento de la industria fabril, la estandarización de las técnicas de fundición y la irrupción de las ideologías obreras. Los trabajadores de la imprenta, ahora con conciencia propia, inician una nueva lucha comunicacional. La imprenta, constituida como medio propio de los privilegios del statu-quo liberal pasa a ser medio angular de la resistencia comunicacional antagónica. Un libro demuestra el impacto de proporciones incalculables en el ámbito político mundial, gracias a la tenencia de la imprenta por parte de los obreros: "El manifiesto del partido comunista" el cual en menos de 5 años alcanza a ser traducido e impreso a más de 50 idiomas en más de 60 países en el mundo; la comuna de parís y sus acciones comunicacionales, la creación del panfleto y del libro de bolsillo como innovación obrera permite la circulación del libro en proporciones bibliométricas.

El Estado responde a dicha emergencia con normatización, con encarecimiento de medios de producción y regulación de la tenencia de la imprenta en laboratorios hackers obreros. Lo que antes era una producción técnica pasa a ser una producción fuertemente normatizada cuyos niveles de exigencia se interponen como veto tácito a los derechos de comunicación. Ser impresor político de ahí en adelante siempre tuvo sus riesgos.

El Estado normatiza, el capitalismo eleva los costos de materias primas básicas de fundición, la fundición se vincula a la ingeniería de más alto nivel, el saber se segmenta, el obrero tendrá que esforzarse más en su organización: tomar control total de las industrias metalmecánicas y de impresión. El Estado encarcela y establece la neutralización del empoderamiento comunicacional de la época: la ilegalización de las imprentas populares o llamada "imprenta clandestina". Lo que es técnicamente posible se limita normativamente. La corriente de apropiación de la tecnología gana parcialmente la batalla global. La imprenta ha sido normatizada, encarecida e ilegalizada en escenarios de empoderamiento. Sin embargo, las luchas perdidas en el pasado pueden volver a ser las nuevas luchas del futuro...

Años después, en los laboratorios hackers de la época contemporánea se produce la radio y con ella se desata un nuevo periodo de lucha comunicacional, nuevamente la tecnopolítica de la apropiación responde, nuevamente la tecnopolítica del empoderamiento se organiza. Los radioaficionados, esos hackers de la primera parte del siglo XX producen un nuevo momento de contrapoder comunicativo. La tecnología articulada al Estado y a las emergentes empresas privadas de comunicación radial encuentran un nuevo alter ego que atraviesa el mundo occidental desde las radios ciudadanas en Europa, los barcos nocturnos de emisiones radiales ingleses, las radios campesinas en Sur América: Brasil, Colombia, Bolivia, Ecuador extienden sus redes de comunicación a través de los alambres de púa de los grandes latifundios, los libros de bolsillo del siglo XIX retornan con nuevas interfaces de "ármelo usted mismo" los transistores, las placas y las banda modulada, la ciudadanía adquiere un nuevo poder, el poder de antaño, el poder comunicativo de la imprenta para sí, ahora tiene palabra desde el espectro electromagnético...

El Estado responde a través de su tecnopolítica de la apropiación con afinadas normativas y leyes que encarecen nuevamente la producción tecnológica de base radial, nace nuevamente el concepto normativo de control del espectro: la ilegalización de la transmisión radial popular y autónoma, en otras palabras la obligación de incurrir en "la radio clandestina". La tecnopolítica del empoderamiento responde, se vincula en acciones organizadas de sociedad civil de cara al Estado, logra ganar nuevos escenarios: las radios comunitarias, el Estado y ahora las corporaciones responden con más ahínco, elevan costos, dificultan el acceso, la tecnopolítica del empoderamiento sigue organizándose hasta nuestro presente más inmediato, la resistencia radial lucha para no perder cabida ciudadana, sin embargo, las luchas perdidas en el pasado, pueden volver a ser las nuevas luchas del futuro...

En la segunda mitad del siglo XX la televisión emerge como poder de onda expansiva: la televisión a blanco y negro. Esta vez la tecnología ya en fase industrial establece como condición de expansión la adquisición obligada de tecnología de altos costos: las antenas repetidoras, las operadoras televisivas, los decodificadores, las intermediaciones de comunicación. La tecnopolítica de la apropiación responde con cautela y racionalizadamente establece las normativas previas para garantizar momentáneamente que un tercer estallido comunicacional se evite a toda costa. Sin embargo la acción de hacking televisiva irrumpe en la televisión colombiana un marzo de 1977. La televisión colombiana ha sido hackeada, en horario prime time, un puñado de jóvenes del M-19 irrumpen con su palabra y son escuchados por toda la colombianidad conectada en TV. Desde una casa y con tecnología de punta y criolla logran interferir la señal de la televisión colombiana. Luego Brasil, luego Paraguay, esta vez fue América Latina quien mostró capacidad tecnopolítica de empoderamiento, el mundo occidental replica: Alemania, Francia, Estados Unidos hacen lo propio.

La televisión nace como una tecnología diseñada para no ser interferida por la sociedad civil, sino administrada directamente por los centros de poder, nace como una tecnología legitimada por el poder Estatal para las corporaciones, la televisión nace con una tecnopolítica del poder. La sociedad civil se organiza, la tecnopolítica del empoderamiento responde con acciones de cara al estado: la televisión comunitaria. Las corporaciones responden, encarecen acceso, elevan costos, las corporaciones para este entonces con una economía política propia: el neoliberalismo, responde con furia. Hasta hoy la televisión comunitaria resiste. Sin embargo...las luchas perdidas en el pasado, pueden volver a ser las nuevas luchas del futuro...

A la televisión como tecnología de poder asimétrica, se le responde desde el centro de los laboratorios hackers del presente, lo que se pensaba sería una red de comunicación entre universidades, al cabo de pocos años, se transforma en el fenómeno comunicacional de mayor impacto de nuestra historia: el internet. Se desata la cuarta lucha comunicacional de nuestra época, la cuarta lucha ciudadana comunicacional que hasta hoy resiste emergiendo de ella un sin número de acciones de resistencia: el software libre, la cultura libre, el hacktivismo, la tecnopolítica del empoderamiento en escenarios digitales...

Internet, hoy en día el medio de comunicación más importante de la sociedad civil, sufre una nueva arremetida de la tecnopolítica de la apropiación Estatal y corporativa. Internet, nuestra cuarta tecnología comunicacional en 400 años de tecnologías de comunicación masiva hoy se proyecta como en nuevo momento de organización ciudadana. Internet, la tecnología por antonomasia; en ella vive la radio, la televisión, la imprenta, tal como diría Manuel Castells "la tecnología de la época informacional" o tal vez como diríamos "internet, la tecnología de las multitudes" hoy se encuentra en contexto de lucha ciudadana.

El poder que la ciudadanía logra a través de internet no exige grandes explicaciones: Wikileaks, Chaos Computer Club, Electronic Frontier Foundation, Free Software Foundation, entre otras, no son más sino manifestaciones ciudadanas organizadas del cuarto momento de lucha comunicacional planetaria. En este contexto, el Estado y las corporaciones responden desde el mundo occidental: las guerras de cuarta generación, las normativas de espionaje digital ciudadana, la eliminación paulatina de derechos ciudadanos en internet: SOPA, PIPA, HADOPI, SINDE, TLC en COLOMBIA y sus normativas de telecomunicaciones e internet, intento de privatizaciones del sector de telecomunicaciones, caso ETB. La tecnopolítica de la apropiación Estatal y corporativa responde, la tecnopolítica del empoderamiento se organiza en nueva resistencia...

Vivimos en un cuarto momento de luchas comunicacionales planetarias. Vivimos en un momento en donde el valor del activismo se retorna en dignidad histórica en favor de la memoria de los activistas y hackers de la imprenta, de la radio, de la TV. Somos la cuarta generación comunicacional que hoy tiene la posibilidad de juntar las luchas previas comunicacionales de los últimos 400 años. La imprenta, la radio, la TV, internet, cuatro escenarios de poder comunicacional que sin duda, articuladas en favor de la humanidad podrían imprimir dinamismo a los cambios urgentes del planeta.

Somos una generación en donde el activismo tecnológico no es una postura circunstancial, somos una generación llamada a conceptualizar en tecnopolítica liberadora las luchas comunicacionales de nuestros tiempos, de los papás, de los abuelos, de los tatarabuelos... Somos el cuarto momento de dignidad comunicativa del planeta de nuestra historia tecnocientífica.

Vivimos en una época emocionante, una época digna de ser vivida. Vivimos un momento importante para la cultura democrática y comunicacional de occidente. Somos el cuarto momento en 400 años. Ser activista tecnológico hoy en día exige de responsabilidad histórica, dignidad, trabajo en redes pares y compromiso ciudadano.

La historia de las luchas comunicacionales han planteado la emergencia de nuevas tecnologías de comunicación, la intención permanente del poder privatizador para controlarlas vs la búsqueda de su redistribución por parte de la ciudadanía; la respuesta del poder en regular, centralizar, monetizar y encarecer la tecnología abierta vs la reorganización para la retoma del poder comunicativo de la sociedad civil.

Farid Amed
Fundación Casa del Bosque

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Farid Amed

Activista Tecnopolítico.

Miembro de la Fundación Casa del Bosque.

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